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A cerca del autor

2 dic. 2019

Palustre

Tributo al obrero bogotano:

Desde mi ventana, Bogotá se ve como un pesebre gigante.
Cuando era niño, la veía lejana, pero ahora la ciudad se acercó a mi casa, convirtió mi loma en barrio y nos acogió como parte de ella.
En las noches claras, sigo mirando las luces del primer edificio que mi abuelo ayudo a construir. Era albañil, “Palustre” le decían, y con ese apodo también se quedó mi papá y así me dicen a mí, ahora que sigo su legado.
—Bien pegadito y con amor —me decía mi viejo. —porque con cada ladrillo que pones, ayudas a construir esta gran ciudad.

Imágen del blog: historiasparameditar.blogspot.com

Microrelato en cien palabras, presentado en el concurso Bogotá en cien palabras en el año 2019

6 nov. 2019

Si la Calle Real hablara...

Tributo a la carrera séptima de Bogotá, en cien palabras:
Si la calle real hablara, daría cuenta de un conquistador triste que afanosamente fundó un pueblo donde ya había otro, construyendo a la vera ermitas y casas blancas, que se iban repitiendo hasta convertirse en urbe.

Contaría que fue un camino precolombino, que ha visto pasar indígenas descalzos,  jinetes españoles, carruajes de virreyes, juglares y saltimbanquis.

Contaría que vio pasar mulas tirando un tranvía, turbas incendiarias que el tiempo apaciguó, hordas de hombres en cajas de metal botando humo que se desvanece en las arboledas de los cerros orientales, que imponentes cual colosos custodian en silencio un gigante mientras duerme.

Imagen de archivo http://bogota.gov.co
Microrelato en cien palabras, presentado en el concurso Bogotá en cien palabras en el año 2018

7 jul. 2019

Redención

Microrelato en cien palabras.

Mañana cumplo treinta años, y una sentencia de catorce por hurto y homicidio.
Cuento las horas que faltan para recuperar el mundo que perdí, en el extravío de mi adolescencia.
Desde mi traslado de la correccional de menores, he transitado por varias cárceles como Dante entre los círculos del infierno. En uno de esos conocí a Virgilio; un viejo sabio que recitaba prosa, en un patio rodeado de criminales como yo y otros peores, que alienaban su espíritu ante sus relatos y discursos persuasivos. Oyéndole, comprendí que mi redención empezó desde el mismo día de mi delación. Gracias mamá.

Resultado de imagen para carcel barrotes

8 jun. 2019

El tigre y el caporal - SOS Amazonía

Alicia caminaba con sigilo entre el espeso verdor, bordeando el río Orinoco hacia el oeste,  pero se detiene sorprendida ante el cambio abrupto que se encuentra ante sus ojos, la mitad del mundo, hacia donde se oculta el sol, había desaparecido. Trepa en un tronco que había sido esbajerado y se agazapa, posando el hocico entre sus garras, y agudiza su mirada y su oído para tratar de comprender lo que sucedía.

A lo lejos se libraba una batalla a muerte contra el indefenso bosque; gigantes cedros y ceibas sucumbían, ante sus prepotentes adversarios armados de hachas y motosierras. Contemplándolos en silencio, por primera vez sintió dolor y junto con la selva también lloró, porque el llanto de la selva se expresa en el sonido de un árbol al caer.

9 mar. 2019

Fuerzas de paz

"Contribuyes para el bien o el mal, la paz o la guerra; todo es cuestión de perspectiva".

Oscar despierta perturbado por el ruido simultáneo del citófono y el timbre de su puerta.
—Pero quién diablos… —musita Alma (su esposa), que adormilada corre un poco la cortina. En el andén hay dos hombres de traje negro, el uno en el citófono y el otro recostado en un automóvil también negro parqueado frente al edificio. Oscar mientras tanto mira por el ojillo de la puerta.

5 nov. 2018

Ya no repican las campanas

"Relato sobre la prosperidad de una nación y el exterminio de un pueblo"

Don Pascual camina con parsimonia apoyado en su bastón de viejo, arrastrando sus pies artríticos hasta llegar al portón de la iglesia antes de las ocho, y levanta la mirada, como buscando a Dios entre las rendijas de la enorme mole de roble que permanece hermética, como si nunca se hubiera abierto. La misa de ocho era lo único que le quedaba, pero el cura también se había ido y nunca le llegó reemplazo.
Repite la rutina todos los días, como si fuera la primera vez.

25 ago. 2018

Letanías para un difunto

"Aveces se abre una ventana que nos permite ver otro mundo, pero aparece la lucidez y la cierra"

—Quien cree en ti señor, no morirá para siempre…—   entonaba con su voz grave el cantor ciego, que guiaba los responsos. El resto de la procesión lo seguían armoniosamente, respondiendo las letanías que el cura pronunciaba en la cabeza del cortejo fúnebre. Iba detrás del ataúd, calculando cada paso, con la mano puesta en el hombro de su hijo, que le servía pasivamente de lazarillo. Igual que en los entierros olvidados, a los que mi madre  me llevaba de la mano en tiempos remotos.

Palustre

Tributo al obrero bogotano: Desde mi ventana, Bogotá se ve como un pesebre gigante. Cuando era niño, la veía lejana, pero ahora la ciuda...